«Nessum Dorma “ («Que nadie duerma) es un aria, es decir, una composición sobre cierto número de versos creada para ser cantada por una sola voz, perteneciente al acto final de la ópera Turandot de Giacomo Puccini.
La historia de esta princesa Turandot ha viajado por los siglos:
- Recogida por un poeta de la literatura persa en el siglo XII.
- A principios del siglo XVIII , el francés Francois Pétis de la Croix la recopiló en “Los mil y un días” y la princesa (que antes era de origen ruso) pasó a ser de origen chino para darle un carácter más exótico a la obra.
- El dramaturgo italiano, Carlos Gozzi, la conviertiría en una obra de teatro que se estrenó en Venecia en 1762.
- La trabajos para convertirla en una opera comenzaron en marzo de 1920 cuando el compositor italiano Giacomo Puccini se reunió con los que iban a ser autores del libreto de la Opera Turandot (Giuseppe Adami y Renato Simoni).
Puccini tan estaba impaciente por empezar la composición musical, que se puso a ello, con el libreto aun sin acabar, a principios del año 1921. La inspiración para algunas de las melodías que suenan en la ópera Turandot provienen de una pequeña cajita de música que un exdiplomático italiano en China le regaló a Puccini. Llegó a encargar 13 gongs específicos para lograr el auténtico sonido asiático que quería para la ópera.
Tres años después de empezar, en marzo de 1924 había completado la ópera hasta el dueto final, pero no le gustaba el libreto de ese final, así que no continuó hasta octubre cuando ya, por fin quedó satisfecho con la cuarta versión del libreto que le ofrecía Adami. Días después le diagnosticaron un cancer de garganta, fallecía mes y medio después con la ópera inacabada y 36 páginas de esbozos para ese final. Franco Alfano fue el encargado para terminarla.
El 25 de abril de 1926 bajo la dirección de Arturo Toscanini y con el español Miguel Fleta poniendo voz a Calaf, se estrenó en La Scala de Milán, Turandot. En mitad del acto tercero, la orquesta se detuvo. Toscanini bajó la batuta y se volvió al público y dijo “aquí terminó el maestro”. El telón bajó lentamente. Ya, en las representaciones posteriores se hacía completa incluyendo el final compuesto por Franco Alfano.
Fenómeno global gracias al fútbol.
Entre las muchas versiones que hay, merece la pena destacar la que hicieron “Los tres tenores” (Luciano Pavarotti, Placido Domingo y Josep Carreras) en su primer concierto, durante la previa de la final del mundial de Italia 90, en las termas de Carcalia, ante mas de 800 millones de telespectadores en todo el mundo que siguieron la retransmisión a más de 50 países. Lo que lo convirtió en el primer acontecimiento global en torno a la música clásica.
La presencia de los tres tenores interpretando e Nessun Dormla se convirtió en normal en los mundiales posteriores: el del 94 en Los Angeles, el 98 en Francia, y el 2002 en la final Yokohama en el mundial de Corea y Japón.